jueves 16 de octubre de 2008

Mi Primer Beso VI (Desarrollo)

(esta historia consta de 3 partes. De todas formas pueden leerse por separado e interpretarse de igual modo)

(Hay que tener ganas de leer esto!)
Chat, querido viejo amigo del empleado público. Es el despertador mental de las mañanas rutinarias…con sus hermosos mensajitos:

“Pendorcho se ha conectado”
“Tia Maruca se ha conectado”
“Tu hermana te ha enviado un zumbido”
“Tu calzoncillo te ha pedido una lavadita”

Transcurrían 21 días de aquel Mayo de 2004. Con mis 23 años a cuestas y una soltería de 5 años de antigüedad se desarrollaba mi vida de empleado del estado.
A las 8am, puntual (ooh) como siempre subo las escaleras hasta el 1er piso de la oficina. Saludos a todos (nadie me da bola) como si fuera Menem luego de la reelección fraudulenta.

Cuento las monedas para comprar lo que a la larga seria el manjar que adornaría mi desayuno, dos tortillas y un saquito de mate cocido.
Me dirijo a la cocina, busco agua caliente y dejo el mate remojando sobre las cálidas aguas de infusión (ooooooh la real academia me aclama!).
Desayuno y procedo a continuar con mi rutinaria actividad: dibujar planos. La computadora prácticamente era la novia perfecta: el teclado se dejaba presionar cuando quería ni hablar de los roces clandestinos entre el ratón y yo, con su lucecita roja que delataba el movimiento excitante de la flecha del Windows (que NERD!)
Si ya se, se notaba la carencia de fiestas, jodas y albondigas.
Pero alrededor de las 9:30 sucedió lo siguiente:

“Maria se ha conectado”
(Maria representa un nombre alternativo del verdadero que no será mencionado)
Entre indiferencia y ocupación, noto su conexión (versito!!)

Maria era una persona especial. La había conocido a principios del 2003, siendo recién en la primavera de ese año cuando comenzó a formarse una linda amistad. Tanto así que intercambiábamos obsequios, visitas, salidas, cenas y hasta era capaz de ir a su casa a cocinarle aun sin tener idea de cómo prender una hornalla. Era algo demasiado mágico, disfrutábamos de la compañía, confiábamos, nos reíamos y a veces, hasta hacíamos divisiones de números romanos. Mates, cds, cartas, flores, risas, cuentos, enojos….la suma de una amistad con proyección a través del tiempo.

Ahora bien, como comentaba, al rato de conectarse en el querido Messenger noto un parpadeo en la pantalla que seria el comienzo de un diálogo particular:

“- Hola Pablo”
“- Hola como andas Maria, que haces tan tempranin?”

(nótese los diminutivos boludos, aun perdurables)

“- Hoy no tenia facu asi que vine a charlar un rato con vos”
“- Hey gracias por tenerme en cuenta. Que hiciste ayer?”

“- Y nada, no me sentí muy bien…”

Mientras me comenta que andaba un poco angustiada, alterno trabajo con charla, como todo buen hombre que hace dos o tres cosas a la vez (mal pero las hace):

“- Bueno ya sabes que soy tu amigo, me puedes contar.”

Se produce un silencio, aun sin poder interpretar si existe el silencio en un medio de comunicación como el chat. Vuelvo a preguntar:

“- Me contarás que te sucede?”
“- Es que no se si debo”.

Mi nivel de percepción todavía verde como limón de carretera no me hacia presumir lo que a fin de cuentas sucedería…diciendome algo como esto:

“- Me están pasando algunas cosas…”
“- Uh pero contame” – intrigado respondo

“- … cosas con vos.”

Helado, atónito quedo en la silla. Cebolla y aji molido atraviesan cada rincón de mi sangre. Algo no estaba bien. Con mi nivel de incredulidad por las nubes de Camboya, comienzo con mis preguntas de rigor (como seré de pelotud* jaja)….

“- Maria….estem….sos vos?”
“- Si soy yo” – replica con cierta dosis de timidez y distancia

Y comienzo con mi test de verdad…..:

“- A ver…..cual es mi 2do nombre?”
“- Maximiliano”

“- Cuando cumplo años….?”
“- En diciembre”

“- Como soy?”
“- Y bueno, sos tierno, delgado, ojos grandes y cabello demasiado largo para mi gusto pero que no me molesta”

“- Que llevaba puesto ayer?”
“- Un vaquero y una remera color bla bla…..”

Era ella…no lo podía creer!. Nunca lo hubiera imaginado, mas aun considerando lo preciosa que era como para fijarse en alguien tan despatarrado, con tan poca pinta y no se….tan ….yo!! (¿)

“- Pero pero….Maria….no puedo creer lo que me estás diciendo…”
“- Ayer estuve angustiada en cama. Pensándote, escuchando una y otra vez el cd de Alejandro Sanz que me regalaste cuando fui a tu casa.”

Ya no sabia si estaba loca por “pensarme” o por escuchar a Sanz tantas veces…es pa’ debatir.
La charla termina con una propuesta mínima de ella para aclarar tantos:

“- Estaré en casa a las 20:00, si quieres venir para que charlemos”.
“- Bueno María, luego de salir del trabajo voy para tu casa y hablamos”.

Ya no hubo despedidas como “te quiero”, “un besito” ni nada pendorchezco que se le parezca. Un gran preámbulo de que las cosas cambiarían, para bien o para mal. Me senti como Michael Jackson en el video Thriller, creo haber sido zombie hasta el devenir de la hora señalada.

Continua en Mi Primer Beso VI (Final)