viernes 10 de octubre de 2008

Dia de Mierd* con $5




Como todas las mañanas despierto. Me acerco a la habitación de mi viejo y le pregunto

“- Vas hoy a laburar?”

Me mira con cara de guanaco soltero y me dice

“- Hoy no, tengo diarrea”

(Como no vas a tener diarrea si te comiste 3 docenas de mandarinas de La Gorda)
La Gorda es un negocio de la esquina que, oh casualidad, lo atiende una señora gordita. Dicen las malas lenguas que vende absolutamente todo adulterado. Es suculento ver cuando, al concluir de cortar el fiambre, lame sus dedos para limpiarlos.

Pero volviendo al tema, la negativa de mi viejo cambia los planes de trabajo.
Embolado como bombacha en recital de Chayanne, doy cuenta que el sueño de viajar en auto se transforma en el lugubre paseo en Bus.



Plancho y me visto a puro paladar frances. Camisa Rosa con Pantalón negro y zapatos...negros tambien. Imagino a Roberto Piazza aplaudiéndome mientras salgo de casa. Regreso porque me olvido el celular, algo indispensable para estos tiempos tan humanos.
Salgo nuevamente, e imagino a Piazza otra vez. Me preocupo, pienso que quizas sea un sentimiento reprimido hacia el diseñador de alta costura. Sacudo mi cabeza como si fuera dibujo animado.

“- Otra vez no, la re put*!”.

Mientras palpo mis bolsillos (de paso acomodo el “paquete Terrabussi”) me doy con la maldita novedad: no tengo dinero.

Regreso, doy dos pasos y sucede lo esperable:

“- Pablo y la gran put* que te pari*! Que te pasa ahora?”

Sii....esas son las cálidas bienvenidas de mi vieja devenida en monstruo fantasmal cuando recien se levanta.
Aquí aprovecho la volada:

“- Disculpame mama, es que no tengo ni un mango: ¿me das 10?”
“- Tomá 5, es lo único que tengo.”

Prácticamente me escupe el dinero y cierra la puerta con llave, candado y hasta juraria que apoya una mesa de algarrobo por el lado de adentro.

No importaba, ya tenia lo que queria. De repente siento que mi conciencia, con la cara de Cavallo (ex ministro de economia), me habla diciéndome jocosamente al oido:

“- La ley de convertibilidad ya no existe: ¿cómo vas a ir a trabajar, desayunar, almorzar, seguir trabajando y regresar con 5$?”

Era verdad! Pero bueno, mas vale maña que fuerza, mas vale lechuga que mandioca, mas vale Roquefort que Muzarella y esto sucedió:

Me paro en la esquina. Experto conocedor de los movimientos vecinales, espero atentamente el paso del Fiat 600 semi-descapotable (por el oxido) de mi vecina Susana. Aprovecharía la ocasión, considerando que aun tiene una deuda de 120$ por arreglarle la computadora en varias oportunidad. Y claro, ya que no entrega a su bella hija, al menos que pague con el traslado. Espero un par de minutos y el milagro sucede:

“- Hey” – doy un grito con la mayor de las voces masculinas existentes en el mercado

El fiat 600 se detiene como a los 50 metros, solo le faltaba que usen los pies para frenar al estilo los picapiedras....

“- Como andas, Pablo?” – saluda Susana, con cara de Schumacher resfriado
“- Bien. Me podrias acercar un poco al trabajo?”.

“- Si dale, no te molesta ir con Lucy atrás?” –pregunta con incomodidad

Pienso mi respuesta alrededor de 3 milésimas de segundo....que más podia responder si Lucy era la tan preciada hija, con fama de comerse todas las frutas de la ensalada navideñas.....

“- Pero por favor, todo un honor” – respondo al mejor estilo los 70’

Subo. La mire de reojo una y otra vez. Estaba ella preciosa pero sin darme la menor importancia, a pesar de mi camisa fosforescente verde que era el boom de aquel momento (¿)
Refriego mis ojos tratando de evitar caer dormido en auto ajeno.
Al rato Lucy se digna a emitir palabra:

“- Ma, me das 1$ para fotocopias?”
“- Uh que problema, no tengo nada de cambio”.

En el momento se activa mi Galan-o-Matic, ofreciéndome desinteresadamente:

“- Yo te prestaria, pero solo tengo un billete de 5”
“- No hay drama, tengo vuelto” – responde Lucy descaradamente

Saca de entre su corpiño 2 billetes de 2$ que para mi son tesoros. Los conservo como si fuera la máscara sagrada de Tutankamon, aun sin considerar que acaba de hacer un pésimo negocio.

Llego hasta la rotonda y me bajo del auto. No avancé nada en mi relación con Lucy y solo había acumulado perdidas monetarias, pero al menos estaba cerca de mi trabajo.



Casi al llegar, tipo 8am, cruzo al negocio de enfrente para comprar lo que a posteriori seria mi desayuno.
Compro un miserable saquito de Mate Cocido y una torilla, que costaría 60 centavos. El presupuesto se me iba, mientras le hacia la señal de la cruz a Cristina Kirchner, la todopoderosa.

Cruzo nuevamente, no sin antes saludar a Don Albano, que trabaja en una obra en construcción de la zona.
En realidad no es su nombre verdadero, pero en mi ignorancia, una vez lo vi de cerca y observe que todos sus pelos eran blancos. Si ya se, Albino era lo correcto pero lo que se bautiza, se bautiza.

“- Hola, Don Albano” - saludaba
“- Agarramela con la mano” – respondía el sinvergüenza

Y ese fue nuestro dialogo durante años, como una ordinaria amistad.

Ya llegado al mediodia decido que no tengo alternativa mas que quedarme. Mi jornada laboral extensiva hasta las 16hs implicaba almorzar en mi sitio laboral. Solo quedaban $3,40 en mi bolsillo a aquel momento, implicando poseer cierta dosis de magia para comer.

Me la juego como Israeli en fiesta Reggae, apostándole a Don Albano una mano al truco...quien gana paga el sándwich de salame y queso, y una Tosasso Citrus.
Me gana 30 a 1, lo que a la postre se transformaría en la peor paliza jamás recibida en la historia del truco no profesional.

Pago lo que a buen honor corresponde, esperando que Albano convide alguna migaja....

Sentía que mi vida se venia a pique. Mis 5$ eran historia, mi dia era el mas choto desde que lei Risitos de Oro y los 3 osos (por lo menos ellos tenian sopa).

Refriego mis ojos por el sueño....y escucho la voz dulce y peliculiar de Lucy dentro de un Fiat 600:

“- Ma, me das 1$ para fotocopias?”
“- Uh que problema, no tengo nada de cambio”.

....aquel Deja Vu marcaba que sería un día muy largo...